Hace un mes fuimos a ver la isla, no la peli, sino el centro de investigación agrícola en Arganda del Rey, cerca de Madrid. Además de otras instalaciones y cultivos, tienen un gran invernadero de horticultura hidropónica. José Luis nos instruyó durante la visita, contestando amablemente nuestras preguntas de novatos.

Me sorprendió que a pesar de estar ya en noviembre, todavía hubiera un montón de frutos en las plantas. Tomates de distintos tipos, calabacines, pimientos y una hilera de gerberas de distintos colores. Después de mis batallas contra trips, mosquitos, pulgones y otros bichos malos que aparecen cada verano en mi terraza, miraba esas plantas con cierta envidia. No es solo que estuvieran sanas; estaban enormes, impresionantes, cargadas de frutos. Eran la demostración de lo que mamá naturaleza hace cuando las condiciones son adecuadas.

gerbera

Usan un sistema de goteo a solución perdida, es decir, las raíces crecen dentro de unos sacos alargados de sustrato que se riegan varias veces al día por goteo; la solución nutriente no recircula. Aunque la técnica no es popular entre algunos hidroponistas muy concienciados ecológicamente, en realidad las pérdidas son mínimas. La mayor parte del agua acaba en las plantas, y muy poca filtrándose a los pequeños canales de desagüe. José Luis lo tiene claro: es el sistema más rentable ya que no es necesario reequilibrar la solución nutriente, como pasa con los sistemas de recirculación. Nos contó que casi todos los invernaderos de horticultura hidropónica que se construyen ahora usan esta técnica.

También nos contó que España es líder mundial en extensión hidropónica instalada, aunque no los más punteros. Canadá, Estados Unidos e Israel van por delante en tecnología. Que en Ecuador está siendo muy útil al permitir cultivar variedades de tomate que en tierra no prosperan debido a ciertas bacterias de la zona.

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